Naturaleza

El paisaje de la Val d'Aran es atlántico: bosques caducifolios de hayas y robles, y bosques siempre verdes de abetos y pinos negros. La inaccesibilidad de algunas zonas ha permitido la supervivencia de especies como el urogallo, la perdiz nival, la nutria y el isard. La trucha habita los ríos y lagos de origen glacial.

Paisaje Vegetal

El paisaje vegetal de la Val d'Arán es en buena parte muy distinto al resto de los Pirineos catalanes, como consecuencia de su situación geografica. En esta comarca hay básicamente dos factores importantes en la variación de la vegetación: la altitud, y otro, muy particular, relacionado con el eje principal del valle, del cual depende la penetración de aire marítimo húmedo. La vegetación se extiende por todas partes. Los bosques y prados ocupan grandes extensiones.

En la alta montaña encontramos abetos y pinos negros y en la parte media y baja, pinos silvestres, hayas, robles y variadas especies de tipo húmedo como abedules, tilos fresnos, avellanos y algunos arces.
Los bosques araneses con una extensión de 10.475 ha. pueden clasificarse entre los mejores de los Pirineos españoles, tanto por cantidad como por calidad maderera.

Como plantas de frutos comestibles encontramos: la fresa (en Rencules y la Artiga de Lin), la achicoria (Aiguamótx), el té de montaña (Riu Malo), la árnica (en Pruedo y la ribera d'Aiguamotx), el berros, el frambueso y su fruto la frambuesa (Rencules). En muchos pastos abunda el regaliz.

Existe además una gran variedad de flores silvestres, en el borde de los caminos de montaña, en algunos altos prados, y muy particularmente, como en los demás montes pirenaicos, en algunos campos abandonados donde llegan a formar verdaderos jardines muy coloridos. En la alta montaña encontramos flores tan atractivas como las gencianas azules, en el Pla de l'Artiga y en el Tuc dels Armèros. En las zonas roqueñas, se hallan extensiones de rododendro de bella floración rosada, que cubre, a veces peligrosamente, el terreno.